La ciudad de hoy está en continua decadencia. La naturaleza, tan necesaria para la supervivencia del ser humano, es devorada sin compasión por la contaminación y la antropización del territorio. Cuando algo llega a su límite, es necesario un cambio radical en ese algo.
Nuestra propuesta sobre Sevilla depende directamente de la decisión de la Madre Naturaleza. Pedimos un gigante que destruya toda la sociedad, las ciudades y cualquier tipo de rastro humano. Por alguna extraña razón, debido a la magnífica calidad de la madera de este ya hito arquitectónico, las setas de La Encarnación permanecerán intactas, resistiendo al meteorito. Alrededor de ellas como el clima habrá cambiado, existirá una nueva selva virgen, y las setas serían, por decirlo de alguna manera, una de esas nuevas ciudades de la tierra que comienzan a aparecer con la vida, tan efímeras como la Plaza de un mercado de esa antigua Sevilla que tan atrás queda, olvidada en el espacio... y en el tiempo...
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Esto nos pasa por abusar.
"Algún día se convertirá en un lugar para vivir, puede que hagan falta nuestros huesos como abono para que eso ocurra"
-Centauros del desierto



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